Según el autor, Marshall Rosenberg, es importante comunicarse de manera empática, sin uso de violencia o amenanzas para que dicha comunicación sea más efectiva. También expone una serie de casos en los que se puede decir que la comunicación no se está dando de la manera en la que debería y encuentro entre ellos aspectos en lo cuales yo estoy fallando y me imposibilita tener la capacidad de establecer un proceso comunicativo efectivo:
No suelo contribuir mucho en las conversaciones, pues siempre estoy repasando lo que se me dice en la cabeza y relacionandolo todo; las personas pueden ver esto como una forma de expresar desinteres de mi parte. También, cuando hay conversaciones entre un grupo grande de personas suelo no contribuir muchi, no por timidez, sino porque me pierdo en mis propios pensamientos y no siento la responsabilidad de prestar mucha atención; solamente si se diera el caso de que la conversación se volviera muy espesa contra alguno de ellos o cuando la conversación se termina y hay un silencio incomodo.
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